TESTIMONI ANKE

Ahora la palabra cáncer tiene otro significado para mí

 

 

Estaba pasando por una época difícil en el trabajo. Había empezado en una empresa nueva y me metían mucha presión, hacía horas extras casi todos los días y aun no parecía suficiente. Un día me noté un grano en el escote, era pequeño y no le prestaba atención. Después de unos meses el grano era más grande, tenía muy mal aspecto y una amiga me aconsejó ir al dermatólogo. La madre de la misma amiga en estos momentos estaba en tratamiento por un cáncer de mama y me parecía algo exagerado ir al médico con mi granito, pero decidí hacerle caso igualmente.

Después de tres semanas de antibióticos el médico me abrió el “granito” y hico una biopsia, cosa habitual en este tipo de cirugías. Otra semana más tarde volví para obtener el resultado, ya algo preocupada. Me acordaba de mi amiga Ángela que había tenido cáncer unos años atrás, con solo 29 años un linfoma. Imposible que a mí me podía tocar eso. Eso pasaba a muy poca gente. Entré en la sala con total confianza que ahora el doctor me iba a decir que aquello era un tumor benigno y me lo iban a cortar y después de la fecha x me hubiera olvidado de todo. Cuando escuche las palabras “aquí tenemos un linfoma” se me congelaba la sangre. Me sentí en una película, una pesadilla, me iba a despertar en cada momento. Pero no me desperté. Salí de la sala aterrorizada, fatal, con mil pensamientos y mucha ansiedad.


Recuerdo la semana después como la más dura, sin saber qué tipo de linfoma tenía y que tratamiento iba a recibir, sin saber si iba a vivir o no. Recuerdo un constante miedo y tristeza, y muchas lágrimas. La incertidumbre es lo peor, y lo que más deseas es escuchar que te vas a curar seguro. Los médicos solo te pueden decir un pronóstico, un porcentaje de curación compuesto de personas mayores y jóvenes, en diferentes condiciones y estadios.  Y aunque solo tienes un 10% de probabilidad de superar tu enfermedad, puedes ser tu uno de estos 10 sobre 100 personas. Por eso muchos médicos no te van a decir un número, porque saben que cada paciente es diferente. Yo ya había encontrado mi porcentaje en internet y sabía que mi pronóstico era favorable, pero no recomiendo a nadie mirarlo porque lo único que consigues es estar todavía más nervioso que antes. 

 

Lo que ayuda es exteriorizar tus miedos, hablar con tu hematólogo y buscar el consuelo de tu familia, tu pareja, amigos u organizaciones como ALICIA. Dejar que te mimen, que te hagan regalos, hablar con personas que hayan pasado por lo mismo que tu. Mentalizarte que vas a tener que hacer un tratamiento de quimioterapia y quizás radioterapia, sin saber como tu cuerpo va a reaccionar y como te va a afectar. Porque igual que tu pronóstico nadie puede saber como vas a tolerar el tratamiento, hay personas más sensibles y otros que hacen vida normal. Lo importante es no quedarte sola, aunque piensas que eres fuerte debes buscar la ayuda de otras personas, no es momento de hacerse el valiente. Deja tus obligaciones y pide apoyo, aunque pienses que es imposible concéntrate en TU SALUD, es lo más importante que tienes en la vida. Verás que todo lo demás tiene solución, pero tu sanación necesita el 100% de tus fuerzas físicas y psicológicas.

 

Solo puedo hablar de mi experiencia particular, pero me tocaron 6 sesiones del régimen CHOP cada 21 días y fue mucho más llevadero de lo que me había imaginado antes. Esto no significa que no tenía efectos secundarios, como a la mayoría de gente se me cayó todo el pelo a las tres semanas (adiós melena larga), tuve nauseas desagradables y otras pequeñas molestias, pero 2 de 3 semanas me sentía bastante bien y podía hacer vida normal.

Podría dar muchos consejos sobre cómo llevar bien la quimio, pero creo que el más importante es escuchar lo que tu cuerpo necesita, alejarte de estrés y negatividad y cuidarte a ti. Reflexiona sobre tu día día y lo que te hace feliz. Una alimentación sana con mucha verdura y fruta seguro que no viene mal, como a cualquier otra persona sea enferma o sana. Me ayudó mucho el libro “Usted puede sanar su cuerpo” de Louise L. Hays, una gran mujer que superó el cáncer y te sube el ánimo como nadie. Cada uno tiene que encontrar su manera a pasar esta época, yo os dejo unos títulos de libros al final de este artículo porque me han ayudado bastante.


Ahora he acabado el tratamiento y creo que he aprendido muchas cosas sobre mí misma, estoy muy agradecida al equipo médico del Hospital de San Pau de Barcelona (y en especial a mi hematóloga), grandes profesionales que hacen su trabajo con mucha dedicación entre los recortes del estado. La palabra cáncer ya no me da tanto miedo como antes y he podido encontrar el lado positivo de esta experiencia. Vivo la vida mucho más intensa, soy más feliz, valoro las cosas importantes y no me amargo la vida con tonterías! Todo esto tiene su recompensa!

 

Tuve la suerte de tener una pareja estupenda, familia y amigos que me apoyaron, pero estoy consciente que puede haber personas que no tienen la misma suerte y por eso he decidido formar parte de ALICIA y ayudar a los pacientes que quieren hablar o necesitan compañía durante la quimioterapia.

 

Libros de ayuda:

 

Usted puede sanar su vida, de Luise L. Hays

El reset colectivo, de Suzanne Powell

Alimentación Anticáncer, de Odile Fernández